<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" version="2.0"><channel><atom:link rel="hub" href="http://tumblr.superfeedr.com/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"/><description>Cuenta la historia que Dios quiso mandar a la tierra un Superhéroe. En el formulario de envío, en la casilla que decía destino, escribió, como siempre, Manhattan. Por uno de esos errores comúnes en los servicios públicos, terminó naciendo en Mones Cazón.</description><title>El Argentino</title><generator>Tumblr (3.0; @elarg)</generator><link>http://elargentino.com.ar/</link><item><title>Capitulo 31</title><description>&lt;p&gt;Un amigo me mandó un mensaje de texto desde Uruguay (a eso llegó la amistad en este siglo) para preguntarme por qué no seguía subiendo cosas, que qué pasó con la historia, si justo iba a hacer un parate cuando estaba llegando a lo bueno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La respuesta es que estaba de fin de semana. No rompan, que uno tiene que descansar también. En este país, los únicos que no se pueden tomar vacaciones, al parecer, son los colectiveros, los actores secundarios de las novelas y los super heroes. ¿Por qué?, no sé.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Retomando entonces, estábamos en el escort, cabeza gacha, y mientras tanto escuchábamos qué pasaba alrededor. La gente que tuvo que pasar esas situaciones suele decir que se sintieron tipo Daredevil. Si no saben quién es Daredevil no los culpo, lo pueden googlear, yo no lo conocía hasta la película de Ben Affleck y me arrepiento de haber perdido esa hora y media haciéndolo. Pero bueno, para el que quiera, la historia está ahi al alcance del buscador, para el resto, les resumo que es un tipo que quedó ciego de chico y que sus otros sentidos se le exponenciaron. Entonces, cuando digo (ya sin ninguna gracia, pero qué le vamos a hacer) que la gente dice sentirse Daredevil intento transmitirles que, como uno tiene la cabeza gacha, vendada o inflamada de las trompadas que a uno le dan (y mi primo no se salva de esa), uno se basa en sus oidos y su equilibrio para dar cuenta de la orientación. Como decir, una a la derecha, dos cuadras mas o menos, después a la izquierda, ahora aceleramos, cuantas cuadras habremos hecho, me imagino que tres… y así sucesivamente como para tener noción de donde está.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Divague.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo, por lo menos, me la pasaba pensando cosas como. ¡Quenomematenporfavorquenomematenporfavorquenome… y así hasta el infinito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi primo me dijo que él, durante todo el tiempo que tardamos en el viaje y más tarde también cuando nos encerraron en el sótano en el cual nos encerraron (y me estoy quemando solo), dudó sobre si había tirado la cadena del baño o no.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mucho antes de que nos encerraran en el sótano, y para destruir aún más los cuentos de los Daredevils porteños, nos pasó que nos dijeron ¡Levántense! y nos levantamos, y estábamos en el peaje del acceso oeste, y el que manejaba el Ford bajó la ventana, le dijo buenos días señorita, que lindo día y que linda está usted o una pelotudez así a la que atendía el peaje, y cincuenta metros más adelante nos pegaron otro culatazo para que bajáramos la vista de nuevo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuestión que de todo el viaje desde Arenales hasta el sótano tenía una sola indicación. En algun momento pasamos por el acceso oeste.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/18082748137</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/18082748137</guid><pubDate>Wed, 22 Feb 2012 16:49:31 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 30</title><description>&lt;p&gt;Mamá me llamó para decirme que deje de decir todas estas pelotudeces y pase a lo que interesa, los bifes digamos, que es mi trabajo como super héroe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para mi es como quemar el cuento antes de que entiendan por qué las cosas pasaban como pasaban.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero bueno, a la vieja uno le hace caso, asi que acá les cuento cómo empezó todo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El test vocacional me dio (después de un increíble esfuerzo por mi parte para que ninguna respuesta del mismo me diera alguna profesión relacionada con Mones Cazón, ya que no tenía intenciones de volver al pueblo) que mi vocación andaba por la ingeniería. Eso me sorprendió, como ya les conté antes, porque no soy lo que se diga muy brillante, pero qué se le va a hacer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al año siguiente (2001) me vine a vivir con mis tíos y empecé la facultad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Que añito ese, no?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Antes, aún así, de que todo se fuera al joroncho, hubo una ola de secuestros. Entre los cuales, se cuenta, chachachán chachachán: el de mi primo y el mío.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi primo, a todo esto, nunca les dije, se llama Agustín Fernández. Somos primos por parte de mi tia que es hermana de mamá. No importa demasiado, pero bueno, sino la gente se queda con que quiere contexto y cosas así.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, Agustín y yo veniamos por la calle. Hablando de cualquier boludez, como suele suceder, cuando un Ford Escort de los “nuevos” para esa epoca, o sea los redonditos bastante feos clava los frenos justo al lado nuestro sin que hubiera nada que lo justificase. O sea, no había nadie adelante, ni vieja, ni pozo, ni otro auto. Como si se hubiese confundido de pedal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo venía del lado de la pared así que vi como una mano entraba en mi campo visual y le daba de lleno a mi primo que medio que tambaleaba y como que lo “abducen” hacia el Escort. Mientras todo esto pasa, otra mano, de otro individuo, impacta en mi nuca y siento como se quiebra un hueso. Miro, sorprendido, porque no entiendo que carajos está pasando y veo como el tipo, con la mano que no está dolorida, sostiene un arma con la cual pienso me va a disparar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y todo bien. Hasta ese momento, nunca me habían disparado. Si, tengo super fuerza, pero uno no averigua que es resistente a las balas hasta el día que alguien viene y te dispara. Y en ese momento, hay 50% de chances de que no lo seas (resistente a las balas).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo no se lo que piensan ustedes, pero fisti-fisti de chances es bastante dificil de tragar, así que mientras el mundo se detenía, no tuve mejor idea que tirarme de palomita… adentro del ford.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ford arrancó, una de las personas que estaba adentro del auto solícitamente nos encañonó y nos dijeron que bajáramos la cabeza que eramos boleta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y como todo el mundo en esa circunstancia, bajamos la cabeza nomás.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/17210589425</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/17210589425</guid><pubDate>Tue, 07 Feb 2012 12:09:00 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 29</title><description>&lt;p&gt;Algo que quizás se les pasó en el capítulo anterior, y que traigo a colación porque sino todo esto no tiene sentido, es que esa noche, en lo de mi primo, que fuimos tomamos una cerveza y quedamos en encontrarnos con unas chicas, yo tenía diecisiete años y el alcohol no lo manejaba muy bien.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Once años más tarde y al día de hoy, no lo hago mucho mejor, pero bueno, uno sigue intentando y en eso se nos va la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuestión que no se si se acuerdan (estoy convencido de que la familia Pereyra sí lo hace), pero hubo una noche en Julio del 2000 que apareció un agujero en el muro que rodea el cementerio de la recoleta. Bueno, no había gente intentando robar cadáveres de gente pudenda sino que intenté, en mi borrachera, dar la vuelta apoyandome en la pared. Para los menos hábiles, entre los cuales incluyo a mi yo adolescente y bajo los efectos del acohol, dar la vuelta contra una pared implica ir corriendo, poner un pie en la pared, pegar un salto y si todo sale bien, caer parado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A mi me faltó la parte de poner el pie, y terminé acostado sobre un altar de marmol en donde hacía nomás segundos se encontraba lo poco que quedaba de Beba Pereyra - Pereyra. Y fue tanto el asco de respirar a la pobre de Beba Pereyra - Pereyra y tanto lo mal que me había caido la cerveza y tanta la vergüenza por haber fracasado en mi truco de dar la vuelta contra la pared (que para peor, la mortal la podía hacer bastante bien de parado) que el estómago se empezó a quejar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El diálogo era este:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estómago: ¡Que aaaaaaaaaaaaaasco! ¡Que aaaaaaaaaaaaaaasco!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Joaco: ¡No!¡No!¡No!¡No!¡No!¡No!¡No!¡No!¡No!, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estómago: ¡Pero qué aaaaaaaaaaaaasco!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Joaco: ¡No!¡No!¡No!¡Por favor!¡No!¡No!¡No!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Glándulas salivales: Por las dudas señores, yo empiezo a generar, no sea cosa que después pidan todos de una y no haya stock.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Joaco: ¡No!¡No!¡No!¡No!¡No!¡No!¡No!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estómago: Uuuuuuuughhhhhh&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esófago: Uuuuuuuughhhhhh&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Boca: Uuuuuuuughhhhhh&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Joaco: Uuuuuuuughhhhhh&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi primo: Uuuuuuuughhhhhh&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Beba Pereyra - Pereyra: …&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta manera se cumplió de “grande” lo que mi viejo decía de mi de chico. Eso de los pedos siderales y demas. Esa noche también prometí dejar la bebida y los cementerios para cuando fuera viejo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como verán más adelante, fracasé estrepitosamente en ambos casos.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/17160375849</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/17160375849</guid><pubDate>Mon, 06 Feb 2012 15:07:59 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 28</title><description>&lt;p&gt;Al día siguiente, charlando con mi primo, me decía:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¡Pero sos boludo! ¡Le quería afanar!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¿Cómo le va a querer afanar? - dije yo, y el sólo haberlo dicho ya era capitulación. ¿Será posible?, pensaba yo. Pero el viejo parecía buen tipo, desinteresado, buena onda. ¿Robar?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A la vez, surgía toda otra clase de preguntas: ¿qué tipo de superhéroe soy que dejo que cosas como esas pasen adelante mío? Súperman, si existiese, lo hubiese llevado al hospital y no lo hubiese dejado en la calle. El hombre araña, si existiera, lo hubiera envuelto en lo que sea le sale de las muñecas. Batman no tengo idea, porque no tiene superpoderes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Y yo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo lo dejé tirado para que le robaran. O no, pero la duda está, y es como si hubiera pasado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, el tipo me había querido afanar. ¿Que atadura moral tenía conmigo? ¿Por qué tengo que cuidar de los chorros?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras pensaba esto, mi primo trajo dos cervezas y me contó de dos amigas suyas que nos iban a esperar en un pool después de comer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como venía en una sesion de pensamiento profundo, y por puro envión nomás, se me dio por preguntar:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué haría un superheroe en estas circunstancias? ¿Qué carajo importa?&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16989266629</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16989266629</guid><pubDate>Fri, 03 Feb 2012 17:58:34 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 27</title><description>&lt;p&gt;Estaba en mis deliberaciones sobre que carajo hacer con el wachiturro convulsionante cuando cayó un viejo camisa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos sabemos lo que es un viejo camisa. Ese viejo humildón buena onda que siempre aparece. Tipo Snoopy. El que no necesita invitación para hablarte del clima, de las minas o del punga tirado en la vereda. Y siempre viste de camisa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tipo llegó, y como si se tratara de una moto nueva que te vienen a felicitar por haber comprado, con las manos atrás de la espalda dijo:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¿Y a este que le pasó?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahi yo lo miro y, haciendo alarde de mi master en hacerme el boludo digo que ni idea, que cuando yo llegué, ya estaba así.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- A este lo conozco. - dijo y a mi se me dilatan las pupilas (en realidad ni idea, pero es para darle más dramatismo y no decir “casi me cago encima” lo cual no tiene mucho sentido, ya que con un tortazo, el viejo dejaba de molestar tambien) - es un punga de la zona, siempre anda por acá rompiendo las bolas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¿Ah, sí? - mis profesores estarían orgullosos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- Si, y para colmo la policia no hace nada. Se los llevan a dar una vuelta y después los largan de vuelta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- Ajá.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dicho esto, una interjección para claramente dar por concluida la conversación, me di vuelta y empecé a ver cuándo venía el bondi. Obviamente, el viejo camisa no lo sintió asi.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- Che, ¿y decís que lo dejemos aca?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahí tuve que sacar el comodín que me había guardado, ese que me prometí no sacar a menos que todo fallara. El que me desligaba completamente de cualquier inconveniente o situación incómoda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- No sé señor, yo no soy de acá.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El viejo me miró y mando un “Ahhh” como si me entendiera. Como si pudiese comprender lo que piensa un simio recién salido de la selva y que llega a la gran ciudad, sin conocimiento alguno, y que se tiene que encargar de la engorrosa tarea de ver que hacer con una persona, porque a esta altura el punga ya no es un punga de mierda, sino una persona, que para colmo de males se encuentra en situación de necesidad extrema, convulsionante y tirado en el piso de una parada de colectivos. Y cuando uno es un simio, no sabe. No es que uno no quisiera saber. A uno le encantaría saber, pero uno no sabe. Soy de Mones Cazón, podría haber dicho, pero la referencia se hubiera perdido. El tipo no sabe dónde queda el pueblo. Soy de ningun lado. No se nada. No puedo ayudar. Lo siento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese momento llega el colectivo y abre las puertas. Me siento un desertor, me doy vuelta para ver que hace el viejo camisa, pero el se queda mirando mi huída. Se cierran las puertas y el bondi empieza a caminar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En eso, veo como el viejo se agacha y empieza a revisar los bolsillos del wachiturro.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16974321780</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16974321780</guid><pubDate>Fri, 03 Feb 2012 11:09:43 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 26</title><description>&lt;p&gt;El problema de ponerse nervioso, es que uno no mide la fuerza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eso lo aprendí yo, cuando empecé a jugar al golf, y lo aprendió el punga de Retiro, cuando me agarró de la campera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como les decía antes, cuando uno pega una cachetada, tiene que tener la mano preparada para cuando quien la recibe vuelve a acomodarse, ya tener preparado una segunda. Bueno, el punga no se levantó de nuevo, sino que quedó tendido en el piso con arranques de convulsión. Y para colmo perdí el bondi.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué carajo hace uno en esa situación?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo primero que a uno se le ocurre es hacerse el boludo. Yo tengo un master en hacerme el boludo. Pero si el tipo que está tirado convulsiona, medio que llama la atención. Es más violento todavía que hacerse el boludo con alguien que está tirado y nada más. Uno párese un dia en cualquier esquina de la Recoleta y va a ver dos cosas:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un tipo tirado y un monton de gente haciendose los boludos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero insisto. Cuando convulsionan, ya es otro deporte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuestión que al punga no lo quería volver a tocar, ni siquiera para acomodarlo. Vamos, que me estaba tocando el culo. Eso, que en otra circunstancia podría ser indicio de relación, en esta situación particular claramente no lo era. Mas bien todo lo contrario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi vieja, por otro lado, me decía que a los que convulsionan hay que meterles una cuchara para que no se muerdan la lengua. Y yo cuchara no tenía.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para peor, yo tenía que esperar el bondi ahí. Si no tomaba el bondi ahí, no lo encontraba más. A menos que intentara encontrar el que se había ido hacía unos minutos. Por velocidad no iba a haber problema, pero, ¿por donde había ido?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esos eran los momentos que envidiaba que el corneta de Superman pudiese volar.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16921030166</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16921030166</guid><pubDate>Thu, 02 Feb 2012 12:09:39 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 25</title><description>&lt;p&gt;Resulta que pegarle una cachetada al gordo Martinez te hacía  merecedor de una piña grado 6. Y como la piña grado seis ya estaba en la  categoría de “flor de piña” ya no había tanta vergüenza en recibirla y  no la tuve que devolver.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Peeero. Como lo que le pegué fue una  cachetada, me tuve que comer la burla de todo el curso durante dos  semanas. Ahí me enteré que bifes pegan las mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;O por lo menos, eso creen en Mones Cazón.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A  mi esto nunca me infuyó mucho, sobre todo porque, si bien cuando estoy  solo en mi cuarto y pienso en qué pasaría si me viniese a intentar  afanar un chambón en algún lado, casi siempre me imagino dando  trompadas. Las cachetadas casi que se dan solas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y descubrí otra cosa, pero esto lo descubrí de otra manera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La  cachetada comparte algo con la piña grado dos del gordo Martinez. Esto  es, su principal arma no es la fuerza, sino la vergüenza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso  mi vieja me daba bifes a diestra y siniestra cada vez que me mandaba  alguna cagada. Porque las cachetadas hacen ruido. Entonces si mi viejo  oía la cachetada, se quedaba tranquilo, como que “se hizo justicia” y  quizás la justicia se había hecho porque me había comido todo el postre  antes incluso de que tomáramos el te, ni que decir esperar a la comida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero  lo que mamá no entendía es que tenía hambre. Como el wachiturro en otra  época de mi vida. Yo tenía hambre, tenía que alimentar un cuerpo que  podía correr más rápido que cualquier otro en el planeta y podía tirar  piedras hasta el infinito, y todo eso me da hambre. MUCHA HAMBRE.  Entonces, si bien el postre era para después de comer: ¿Que puedo hacer?  ¿A quién le puedo reclamar?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y para colmo la cachetada venía de mamá. Una mujer. Una mujer vieja, para colmo. Era una espiral de depresión lo que me pasaba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero volvamos a la cachetada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La  cachetada, cuando bien pegada, tiene que hacer mucho ruido, pero tiene  que sacudir de alguna manera la cabeza. No se considera cachetada si se  pega en la mandibula inferior. Eso es errarle. Lo mismo si uno le pega a  la nariz. Eso es errarle feo. La cachetada tiene que poder girar  completamente la cara del que la recibe. Es mejor si se pega de un poco  arriba hacia un poco abajo. Y es clave, esto es: CLAVE, que cuando el  que recibe la cachetada te mire con esa mirada que dice: ¿que fue eso?  Vos tengas la mano preparada para otra nueva cachetada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eso es autoridad. Eso es poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi vieja lo sabía.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16864746523</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16864746523</guid><pubDate>Wed, 01 Feb 2012 12:00:05 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 24</title><description>&lt;p&gt;En el colegio, y estamos haciendo un flashback, porque los flashbacks están de moda en la tele últimamente, el gordo Martínez nos daba de a trompadas. Piñas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La unica vez que intenté devolverle un golpe (y esto fue años antes de que volteara la pared del quincho) lo único que me salió, porque insisto que una pelea es una situación muy estresante, y es estresante porque uno se la pasa pensando: y ahora me va a pegar, ¿cómo me va a pegar? ¿me va a pegar? ¿va a usar la zurda? ¿se la tapo así? ¿y si me pega con la derecha? ¿se la tapo así?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y en el mismo momento uno está pensando. ¡le voy a pegar! ¡le voy a pegar con la zurda! y si me la tapa ¡le voy a pegar con la derecha! y esa no me la va a tapar, o quizás le pueda pegar una patada! ¡una patada, eso es!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero como uno no es Steven Seagal, y uno no puede pensar en dos cosas a la vez, entonces el cerebro dice: en esta yo no te ayudo y lo deja a uno con los instintos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y los instintos son bastante hijos de puta, porque no te avisan de qué es lo que van a hacer hasta que ya lo hiciste. Quizás que te pasaste un año entero diciendo que el día que un wachiturro te intente afanar en una parada de bondi le vas a dar una trompada y a la cabeza se te vienen las imágenes del Batman de Adam West y la trompada, en el momento en el que impacta contra el wachiturro lanza un POW! o un KAPOW! y no un BANG! ni un CRASH! porque esos están reservados a otros golpes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, cuando tenés en frente al gordo Martinez que se prepara para darte una trompada grado dos, que como no es tan fuerte, pero cumple en ser vergonzante para el que la recibe, ya que se asemeja más a un chas-chas que uno, cuando tiene nueve años y tiene una hermana de siete YA NO RECIBE chas-chas y menos del gordo Martínez, entonces uno piensa que se la va a devolver, sí, te la voy a devolver y cuando el gordo Martínez hace para atrás con el codo, porque el la piña grado dos está por venir, los instintos hacen cortocircuito cortocircuito y PAF!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le pegas una cachetada.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16830318535</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16830318535</guid><pubDate>Tue, 31 Jan 2012 17:03:06 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 23</title><description>&lt;p&gt;La situación fue un tanto bizarra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno está esperando el bondi. Adelante hay una vieja de esas que se tiñeron por última vez hace dos o tres meses y que tienen el pelo a dos tonos, que te dejan pensando: “que hermossa que es la gente de buenos aires”. Adelante de la vieja un señor que cada tanto se chequea el corazón, no se sabe por qué, pero lo relacionamos con su sobrepeso y el olor a cebolla y destilado de alcohol que a uno lo deja pensando: “pero que hermossa que es la gente de buenos aires”. Y atrás, justito atrás hay un punga, de esos que se dejan el flequillo mojado para adelante, y que seguro son de Boca y que seguro tienen la campera que la compraron (porque la camiseta no se afana) en el bolichito boliviano que queda cruzando retiro y el tipo anda con la cabeza un tanto gacha, como encorvado, pero que te mira, y te fulmina con la mirada, como diciendo: “eh vo, que mirá, ¡que carajo mirá!” y entonces uno no lo mira, porque, para qué, para qué uno lo iria a mirar, y uno siente que el tipo está muy cerca, que casi que te respira en el hombro, y que…&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¡Opa! ¡Me está tocando el culo!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y eso que no saben el culito que tengo. Apenas uno lo roza: ¡PUC! se frunce como una trampa para ratones. Entonces uno está ahí, el culo nervioso porque me están tocando, y les juro que me están tocando, porque tengo el culo fruncido. Y me doy vuelta y el wachiturro me mira con esa mirada que tiene que me dice: ¡que carajo mirá! ¡que c-a-r-a-j-o mirá!”&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y uno duda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno duda porque uno es un pelotudo. Y no se le da por decir: “Me tocaste el culo” porque esa frase es muy de puto, y uno no se la dice a un punga que te dice con la mirada: “¡que c-a-r-a-j-o miráaaaaa!” Entonces uno le intenta transmitir con la mirada un: “¡no jodaaaaas!” Pero el punga ya las vivió todas. ¡Mirá si las habrá vivido! Además tiene hambre. Se le nota en los ojos. Esa avidez, esa desesperación no pueden ser de otra cosa que hambre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¡Opa! Me está tocando el culo de nuevo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero ahí llega el bondi, y uno espera que, ahora que llegó el chofer (un tipo capaz de imponer orden y respeto) el pelotudo este deje de hacerse el vivo. Pero no, no sólo no deja de hacerse el vivo, sino que me agarra. Me a-g-a-r-r-a a mí, Julio Argentino, y me tira un poco para atrás y me dice al oído, muy cerquita, casi como una amenaza, o sí, es una amenaza, porque tengo el culo fruncido y ya al paciencia se me está acabando. Me dice: quedate manso gil que te hago boleta. O quizás no me dijo eso, porque estaba nervioso y no me acuerdo y tampoco hablo wachiturro. Pero en ese momento me doy vuelta y porque ya no aguanto más al ser este que tengo atrás mío y hago lo que mamá hace conmigo cada vez que no me soporta más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le di un bife.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16819370301</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16819370301</guid><pubDate>Tue, 31 Jan 2012 12:03:05 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 22</title><description>&lt;p&gt;Llegar a Buenos Aires, cuando uno es del interior, e incluso, del interior no tan lejano, como es Mones Cazón, lo deja a uno lleno de expectativas y promesas de cómo se va a desarrollar todo. Y eso es porque uno se la pasa leyendo de la gente de Buenos Aires, de los lugares de Buenos Aires, y pareciera que en este país, lo que no está en Buenos Aires, directamente, bueno, no está.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y uno se suele mentir que las cosas no son así, que después de todo está el pueblo, o Pehuajó más todavía, y que las noticias de Pehuajó de alguna manera llegan a la gran ciudad, que alguien en algun lado se interesan por nosotros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces surge ese otro Buenos Aires. El Buenos Aires con el que uno se siente identificado. El lugar de las anecdotas, de los amigos, de los teatros de revista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno se baja en Retiro, y huele ese olorcito a goma quemada y smog tan característico de la ciudad, cruza por los puestitos esos que venden porquerías para llegar a la parada del colectivo y ve, a lo lejos, pero no tan lejos tampoco, a la torre de los ingleses. Magistral, lindísima, erguida en medio de la plaza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y un trasnochado intenta afanarte.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16817016404</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16817016404</guid><pubDate>Tue, 31 Jan 2012 10:29:53 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 21</title><description>&lt;p&gt;Cuándo le conté a mi viejo que quería irme en las vacaciones de invierno a Buenos Aires a hacer orientación vocacional y por más que no tenía idea de que se trataba, casi le da un síncope. Más tarde, y mientras yo hablaba por teléfono con Mateo siento que me toca el hombro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¿Lo de la orientación esa no es de trolos? - preguntó.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¿Cómo va a ser de trolos viejo?, ¿de que hablas?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- No dije trolos, dije curas - contestó el viejo un tanto obtusamente&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¿Las opciones son cura o trolo viejo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pidió un minuto con la mano, frunció el seño y se fue a su cuarto a sopesar las otras pocas opciones que se le ocurrian tuvieran que ver con las palabras “orientación” y “vocacional” y que no tuviera que ver con los trolos o los curas. A la media hora, ya estaba convencido de que iba a ir a ver una especie de fonoaudiólogo o algo asi y no se opuso más.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16421187935</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16421187935</guid><pubDate>Tue, 24 Jan 2012 17:41:02 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 20</title><description>&lt;p&gt;Algo que a la gente al parecer les cuesta mucho entender es:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¿Cómo te considerás un super-heroe si, por lo lo que venís contando hasta ahora, nunca frenaste ni siquiera un crimen?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo suelo contestar que no soy un super heroe sino un monescacence con mucha fuerza y muy rápido, además de excelente en la cama. Que lo que haya escuchado yo no puedo respaldarlo y lo podemos perfectamente descartar como un rumor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo del crimen, por otro lado, uno tiene que pensar que en Mones Cazón nunca pasa del robo de una o dos gallinas, y las veces que me insistían tanto para que fuera y revisara, lo peor que podía pasar era que me invitasen a comer un guiso, con lo cual todo quedaba zanjeado bastante fácil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y los crímenes en otros lados, tristemente tengo que decir que cada vez que algo pasaba en Pehuajó o en los otros pueblos de la zona, para cuando nos enterábamos ya estaba todo cocinado y empaquetado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No tiene ningún sentido llegar a la escena del crimen después de que se hayan limpiado a toda una familia, que después me persiguen las pesadillas. Y como decía antes, que tampoco soy tan inteligente como andar haciendo la de Sherlock Holmes por Pehuajó.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Casi siempre que pasa algo, dos semanas antes de que pase, incluso, ya se sabe quién fue que lo hizo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero eso era en Pehuajó, y eso era antes de irme a estudiar a Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Buenos Aires, como en toda ciudad grande, las cosas eran bastante diferentes.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16171678228</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16171678228</guid><pubDate>Fri, 20 Jan 2012 12:00:05 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 19</title><description>&lt;p&gt;Desde ese día en que descubrí la super-velocidad y por varios años más, no hay mucho que contar, sino sólo situaciones aisladas. Supongo mejor ir contándolas a medida que vengan en falta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aproveché los años entre esos once y los dieciseis para, escudándome en mi torpeza adolescente, ir encontrando los límites de mi fuerza y mi velocidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otros días me los pasaba encerrados con un tercio de la revista del hermano de Juan Figueroa, que cuando ya era imposible seguir usándola sin que lo note, cortamos por lo sano (y en tres a la revista) y la hicimos desaparecer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Suponíamos que a nosotros nos iba a servir bastante más que a el.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esos fueron años tranquilos y felices. Las lagunas se secaron, los precios de la agricultura se desplomaron, y el pueblo quedó estancado en lo que más o menos es hoy en día.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las chicas de la escuela fueron creciendo tetas (aunque ninguna se acercaba ni remotamente a las de la revista, con lo cual, para mi mente acalorada las hacía casi repugnantes) y cuando cumplieron quince empezaron a quedarse embarazadas de chicos más grandes, lo cual hacía que nosotros, sus compañeros de curso, pasáramos más tiempo encerrados en los baños intentando sacar nuestras frustaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La vida normal, digamos.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16170231365</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16170231365</guid><pubDate>Fri, 20 Jan 2012 11:08:41 -0300</pubDate></item><item><title>Capítulo 18</title><description>&lt;p&gt;Me había quedado en el descubrimiento de la super-velocidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los Figueroa viven del otro lado del pueblo, a unas siete cuadras de los galpones del ferrocarril. Cuestión que apenas salimos, entre el barro y la ansiedad, intenté acelerar tan rápido que me resbalé y me caí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los chicos se dieron vuelta, dijeron algo como:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¡Aaaaa naboooooo! - señalando con el dedo y siguieron corriendo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces me paré, y me puse a correr concienzudamente. Esto es, cada vez corria más rapido, pero no dejaba que mis pies se fueran a adelantar a mi cuerpo, ni avanzaba una pata hasta que la otra no estuviera bien plantada en el piso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto, quien lo haya hecho, es bastante común.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras hacés algo así vas pensando “hop, hop, hop, hop” con cada paso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuestión que mi primer hop me avanzó medio metro, el segundo, un metro, el tercero y a estaba casi saltando hacia adelante y en el cuarto ya tenía que empezar a controlarme porque entre salto y salto me tragaba las paredes. Cuando doblé la esquina de la principal, que son como cuatro cuadras que si uno quiere ir a lo de Figueroa se toman derecho ahí aceleré.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los chicos, que iban unos veinte metros adelante mío, al tercer hop ya estaban bastante atrás, y se sentía tan increíble, tan espectacular poder correr a cualquier velocidad, que al décimo hop, cuando se me estaba acabando el pueblo, pegué un salto y seguí así a los saltos, hop hop hop hop.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando me cansé de correr hacia ningún lado, y para peor, en el barro de los potreros, di media vuelta e hice lo mismo para el otro lado. Encontré a los chicos cuando llegaban a la casa de Juan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos estaban sin aire, agarrados de las rodillas, esperando para poder entrar a la casa sin levantar sospechas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo estaba todo embarrado, así que, no importando las ganas de por fin ver una Penthouse de verdad (porque haría unas tres semanas antes, el Gordo Martínez había contado que el sí había visto una y, para no quedar como un gil, le había inventado que yo también, que obvio que ¡que tetas!, que ¡que culos! y que mi revista era la nº5 y otra sarta de mentiras que nadie aún así me creyó), me tuve que ir a mi casa a cambiar.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16129486332</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16129486332</guid><pubDate>Thu, 19 Jan 2012 17:51:19 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 17</title><description>&lt;p&gt;Y otra cosa:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué carajos importa que no pueda volar?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La gente, todos y en esta los incluyo a todos, todos, pregunta sin falta:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¿Y podés volar?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- No&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- Aaahh (con tono decepcionado).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi pregunta es: ¿Quién corno conocen que pueda volar?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;O mejor dicho: ¿Quién corno conocen que pueda volar y que además, &lt;strong&gt;exista&lt;/strong&gt;?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Porque no falta el boludo (y estoy seguro que varios lo pensaron) que dice:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- Superman vuela.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo cual nos lleva al post anterior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;SUPERMAN NO EXISTE&lt;/strong&gt;. ¡Supérenlo, por favor!&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16116178129</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16116178129</guid><pubDate>Thu, 19 Jan 2012 12:00:06 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 16</title><description>&lt;p&gt;Ayer, cuando se posteó el capítulo anterior, me llamó un amigo desde Buenos Aires para preguntarme (y acá les dejo el chivo del signito de pregunta en la esquina, si no quieren pagar larga distancia, pueden hacer sus preguntas por ahí) cómo era posible que uno “descubriera” un superpoder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La conversación fue un tanto violenta, el tipo repetía:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- ¿Y antes no lo tenías? ¿Y cómo sabés que no lo tenías? ¿Y si lo tenías y no sabías? ¿Y por qué justo ese día? ¿Qué había de especial ese día que no había el otro?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Toda una serie de preguntas pelotudas que, como no tenía muchas ganas de responder, le contesté con la verdad. Que ni idea.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No entiendo cómo la gente piensa que uno viene con manual de instrucciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El que sí tenía manual de instrucciónes era ese pelmazo de Superman, pero para que se enteren: “SUPERMAN NO EXISTE”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y si, estoy dolido, y si, me jode. ¿Que? ¿No me puede joder? Me rompe soberanamente las pelotas que me comparen con Superman. Que súperman esto que súperman eso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Superman me chupa bien las bolas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Listo, lo dije. Después les cuento lo de la supervelocidad. Ahora me voy que la vieja preparó el mate.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16113384428</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16113384428</guid><pubDate>Thu, 19 Jan 2012 10:08:00 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 15</title><description>&lt;p&gt;Esa tarde, a la salida de la escuela, volvimos a los galpones del ferrocarril en el límite del pueblo, para probar mi fuerza. Esta vez eramos Mateo, Juan Figueroa y yo. Ibamos a invitarlo al Gordo Martínez para que viniera pero éste seguia haciéndose el ofendido por la paliza que le habíamos dado entre todos y se había ido a su casa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al llegar a los galpones, empezamos a buscar algo sobre lo cual probar mi fuerza. Un problema con estos pueblos es que nunca sobra nada, menos todavía en épocas de inundación. Lo único que sobra, en estos casos, es el agua, pero para colmo, como es salada, no sirve ni para los cultivos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Había si, unos pedazos de leña.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- Julito, Julito, ¡agarrá la leña! - y yo iba y agarraba un tronco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- Julito, Julito, ¡agarrá esta otra! - y yo iba y agarraba el otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- Julito, Julito, ¡agarrá este otro! - y agarraba también.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Así nos pasamos unos buenos cuarenta minutos hasta que Juan dijo que su hermano había traído de Pehuajó una revista Penthouse y que la tenía escondida abajo del colchón de su cama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese momento descubrí que también tenía super-velocidad.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16072859870</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16072859870</guid><pubDate>Wed, 18 Jan 2012 17:04:06 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 14</title><description>&lt;p&gt;Apenas llegamos a la escuela ese Lunes con Mateo nos hicimos los interesantes como que teníamos un secreto pero que no lo ibamos a contar. Pasa que cuando uno tiene, por fin, algo que contar en Mones Cazón, lo mejor es sacarle todo el jugo posible y la mejor manera de hacerlo es contar que tenés algo para contar, pero no contar qué.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, riéndonos y cuchicheando, logramos que el interés por nuestro cuento se agrandara hasta el segundo recreo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el post anterior dije que eramos siete, pero no conté que eramos siete varones. Y en mi curso había ocho chicas, pero como las chicas que iban conmigo no aportaban mucho (todavía) a mis problemas diarios sino que eran algo que “estaba ahí”, no suelen aparecer muchas veces.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el segundo recreo, la intriga ya era tanta que el Gordo Martínez nos amenazó con una trompada grado dos a cada uno si no lo decíamos. Mateo aflojó y contó que yo había tirado una piedra tan pero tan fuerte, que había hecho patito y la piedra se había ido hasta el infinito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Obviamente, la mayoría no lo creyó y lo desestimó por exagerado, y el Gordo Martínez nos dijo que como el cuento había resultado ser malísimo, nos iba a pegar la piña lo mismo que si no lo hubieramos contado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para retrucarle, nosotros le dijimos que el decía eso, porque tirar una piedra hasta el infinito era mucho mejor que haber hecho ocho patitos, y que incluso sus ocho patitos también estaban en duda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eso lo dije yo, y por eso es que me hice merecedor de una piña grado siete.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hasta ese momento nadie había hecho la conexion (lo cual da una idea del nivel intelectual del pueblo) entre la fuerza para tirar una piedra y la fuerza en general, así que el Gordo Martínez no hizo más que tomar carrera (la piña grado siete le llevaba dos pasos de carrera) y lanzar su mejor trompada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo cerré los ojos y apreté los músculos de la panza para recibir el golpe (también fruncí el culo, pero eso era más por el cagaso que por el golpe en si).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Gordo pega, ¡PAF!, se rompe la mano y se tira al piso a lloriquear.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese momento, bien cobardes que eramos todos y sin entender del todo lo que había pasado, lo empezamos a patear.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16062497551</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16062497551</guid><pubDate>Wed, 18 Jan 2012 12:00:05 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 13</title><description>&lt;p&gt;El primero en no creer que le podía una buena tunda fue, como era de esperarse, el Gordo Martinez. Y, hay que entenderlo, la historia estaba de su lado. Ahora yo me pregunto por qué razón los chicos grandotes nos pegaban a los chicos, sobre todo si, en una escuela semi-rural, como la nuestra en Mones Cazón, no había otros para hacerse amigos. Eramos siete. Uno no puede andar por la vida prepoteando a los otros seis chicos de tu misma edad que viven en el mismo pueblo que vos por el sólo hecho de que son más débiles y no se pueden comer tres patas de pollo con piel al hilo y a eso agregarle postre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero bueno, el Gordo Martínez era así. Hoy en día, quien venga al pueblo, lo va a encontrar atrás del mostrador de “Materiales Mones Cazón”, a la entrada del pueblo. Si lo ven, siempre sonriendo y macanudo y les ofrece llevar las bolsas con las compras hasta el auto o lo que sea, recuerden que es el mismo tipo que nos pegaba en la escuela. Lo peor es que esas son cosas que ya no se pueden ni reprochar. Es lo que a cada uno le toca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuestión que antes de ser quien es hoy en día, el Gordo Martínez no ahorraba oportunidades para pegarnos en la panza y sacarnos el aire. Al parecer ese era su “golpe maestro” y decía tener hasta doce formas diferentes de dar trompadas a la panza, cada una con un tiempo de recuperación del aire o de la vergüenza determinados y los iba aplicando según la situación lo requiriese.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que uno tire una piedra hasta el infinito (con un patito) y que eso sea mejor que ocho patitos semi-en duda al parecer te hacía merecedor de una piña grado siete. Como en la escuela no había mucho lugar a donde ir, lo mejor era que, una vez que el Gordo te decía cuál era la piña que te tocaba, que te la pegue y listo. Sino te pasabas el día sufriendo a ver cuándo te la iba a pegar. Y guay de que intentaras bloquearla, porque eso te hacía merecedor de una piña de dos grados más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez (la única vez que le desconfiaron de los ocho patitos) el gordo tuvo que pegar una trompada grado trece. En realidad, el quiso pegar una piña grado nueve, pero cuando se la quiso dar, el otro se tapó con el codo y de ahí pasó a once, que como se acabó el recreo se fue a trece.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuestión que cuando el gordo dio la piña grado trece, ya estabamos (y esto lo conté antes) todos convencidisimos de sus ocho patitos.&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16022599492</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16022599492</guid><pubDate>Tue, 17 Jan 2012 18:30:06 -0300</pubDate></item><item><title>Capitulo 12</title><description>&lt;p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Me imagino que, si me conocen y están al tanto de que tengo super-fuerza (entre otros superpoderes),&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;seguramente, entre todas las cosas que tienen en su lista de cosas para hacer, no aparecerá el venir a hincharme los huevos. De todo el mundo, por lo menos, espero que justo a mi no.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero no les puedo contar la cantidad, la infinidad de veces que vino gente a querer joderme los huevos, &lt;strong&gt;sobre todo&lt;/strong&gt; porque tengo super-fuerza.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;A ver, si a mí viene alguien a decirme que se tira unos pedos nucleares sin mancharse el calzón. Yo le creo. Y le creo por el sólo hecho que desconfiarle supondría que el tipo seguramente intentará rajarse reverendo pedo enfrente mío para que lo huela (incluso intentando agarrarlo con la mano y lanzármelo a la nariz, para más efecto) y que después me va a andar zarandeando el ojete para que compruebe que todo lo que debería estar limpio, de verdad está limpio, sin rastros de frenadas ni palomitas ni ninguna de esas desgracias.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Ahora, si todos nosotros podemos entender que a nadie, y repito, a nadie le conviene desconfiar de que ese muchacho efectivamente se raja unos pedos siderales y para mayor satisfacción, sin siquiera manchar el calzón, me escapa el porqué la gente no entiende que no les conviene venir a desconfiar de que si me joden los huevos, se van a llevar flor de paliza.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Es algo realmente sorprendente.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Y les juro que pasa.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Pasa y viene pasando desde el día siguiente que tiramos con Mateo las piedras.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Es más, estoy seguro que el tipo de la semana pasada, que entró en mi cocina con un camión de caudales y una esmeralda en un cofrecito vino por la simple y sencilla razón de que él no lo creyó.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Y para colmo de males, lo que sí creyó es todas las pelotudeces que mira en la tele cuando aparece un tipo disfrazado de celeste con un slip rojo diciendo que es Superman y viene del planeta Kripton a alimentarse del sol.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Todo eso si lo cree. Ahora, que yo le puedo dar una paliza y quedarme con su esmeralda para pagar los arreglos de mi cocina, no, eso no lo puede creer.&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://elargentino.com.ar/post/16007766968</link><guid>http://elargentino.com.ar/post/16007766968</guid><pubDate>Tue, 17 Jan 2012 12:00:05 -0300</pubDate></item></channel></rss>

